El Salvador al borde de la crisis alimentaria y la falta de preparación

Share: XVK


La situación de alimentación en El Salvador y lo ocurrido en Guatemala resalta la falta de preparación de ambos países para enfrentar crisis de este tipo. Según Adalberto Blanco de la Mesa por la Soberanía Alimentaria, el problema no se limita a Guatemala, sino que radica en la insuficiencia de alimentos en El Salvador para garantizar la seguridad de su población.



El concepto de soberanía alimentaria integral, que abarca aspectos como la equidad de género, la perspectiva intergeneracional y ecológica, carece de políticas y acciones concretas por parte del gobierno salvadoreño. Además, este gobierno no presenta iniciativas que contribuyan conjuntamente a transformar la realidad del país en cuanto a la soberanía alimentaria. Blanco destaca que esto está relacionado con la falta de políticas públicas y con recortes presupuestarios de más de 34 millones de dólares destinados a programas de apoyo agrícola familiar. Además, se observa que las inversiones principales están enfocadas en la urbanización y la cobertura de tierras con cemento, en lugar de promover la producción de alimentos.

Otro aspecto preocupante para los agricultores en pequeña escala es la reciente aprobación de la Ley de Comercialización Agrícola, la cual según Blanco, no aborda de manera adecuada las problemáticas graves del sector agrícola. Esto implica que el acceso a la alimentación siga restringido y genere problemas para la agricultura campesina en el país.



El enfoque de prioridades del gobierno juega un papel determinante en la gestión del riesgo y en la promoción de la agricultura de subsistencia, que son deudas históricas que podrían empeorar. La respuesta actual es la importación creciente de alimentos, lo cual profundiza la dependencia y afecta los niveles de pobreza en el país. En el caso del maíz, el año pasado se registró un récord de importación de 92.7 millones de kilogramos, lo que demuestra una pérdida de capacidad para alimentar a la población salvadoreña.

Además de los problemas de inseguridad alimentaria, Blanco señala que las comunidades también enfrentan desafíos en materia de inseguridad social, como los casos iniciales de robo y cuatrerismo, lo cual puede aumentar la delincuencia común en las zonas rurales. Es importante tener en cuenta que la migración de la población desde estas zonas rurales también se traduce en una reducción de habitantes y, a su vez, disminuye la protección que brindan estas áreas frente a fenómenos climáticos gracias a sus cultivos.

En definitiva, se plantea la pregunta sobre qué hará el gobierno con zonas especiales como el Corredor Seco, donde la desaparición de áreas verdes y de agricultura dejaría un gran vacío de 21 mil kilómetros cuadrados. Es fundamental prestar atención a la alimentación y a la prevención de riesgos para encontrar soluciones a esta problemática.


Comparte este artículo en tus redes sociales
Share: XVK
   

Deja un comentario